"Lutero rechazaba categóricamente la transubstanciación, que le parecía atada a categorías aristotélicas... Pero por otra parte, tampoco estaba dispuesto a decir que la comunión era un mero símbolo de realidades espirituales. Las palabras de Jesús al instituir el sacramento: "esto es mi cuerpo", le parecían completamente claras. Por tanto, según Lutero, en la comunión los fieles participan verdadera y literalmente del cuerpo de Cristo. Esto no indica, como en la transustanciación, que el pan se convierta en cuerpo y el vino en sangre. El pan sigue siendo pan, y el vino sigue siendo vino. Pero ahora están también en ellos el cuerpo y la sangre del Señor, y el creyente se alimenta de ellos al tomar el pan y el vino" (González, Historia del Cristianismo, Tomo 2, pág. 49).
Si enseñas que recibes vida por medio de un "punto de contacto" o Santa Cena, cómo insistes en que es un mero símbolo.
Si predicas que es necesario comer del pan y beber del vino para reconciliar con el Padre ¿por qué dices que un símbolo tiene esa eficacia?
Si afirmas que la mesa del Señor tiene el poder de transmitir la génetica o el ADN de Cristo a los que la ingieren ¿por qué aseguras que el pan no es más que pan y el vino únicamente vino?
Si gritas desde el púlpito que quien coma y beba indignamente del pan y del vino se debilitará, se enfermará o incluso morirá ¿quieres decir que un simple símbolo haría todo eso?
Si insistes que el partimiento del pan y el compartir el vino pueden dar sanidad a los enfermos ¿estarás dispuesto a explicarnos cómo un mero símbolo lo lograría?
¿Hasta dónde llega el sentido y la eficacia del partimiento del pan? ¿De qué modo vemos la relación entre la materia y el espíritu? "El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida" (Jn 6.63). Lo que dice el Señor aquí es precisamente que lo espiritual es más literal y real que lo que ven nuestros ojos. Si dice "mis palabras son espíritu" no significa "mis palabras son simbólicas", sino todo lo contrario: "mis palabras hablan de realidades espirituales más ciertas que las visibles". Si no, ¿de qué manera podría juzgar la Santa cena a los indignos con debilidad, enfermedad y muerte según 1 Corintios 11.30? ¡Un simple símbolo no puede tener esta eficacia! ¿El árbol de la Ciencia y el árbol de la Vida son simbólicos o son físicos? ¿Adán y Eva comían de esos árboles o no? ¿Y si son físicos cómo podrían afectar la naturaleza espiritual para dar vida espiritual eterna o muerte espiritual en un cuerpo físico que aún vivía? ¿Lo espiritual es literal o sólo simbólico? ¿Crees que sean preguntas para responder en la venida del Señor Jesucristo o para gozarnos ahora?
lunes, 12 de julio de 2010
lunes, 5 de julio de 2010
DOCTRINA DEL APÓSTOL OTHONIEL RIOS PAREDES (Parte II)
El hombre que adula a su prójimo tiende una red ante sus pasos. Pr 29.5
La doctrina del apóstol Othoniel Ríos Paredes puede ser predicada durante las siguientes décadas, pero siempre hablará más un buen testimonio. Si una doctrina no puede cambiar a nadie, no sirve de nada. El hermano Otho siempre dio ejemplo junto con la palabra que predicó. Si exhortaba acerca del ecumenismo o la falsa unidad, también lo vivía. Fue muy duramente criticado por su ostracismo, sin embargo se mantuvo firme, con un crecimiento pujante y un avivamiento continuo en su iglesia hasta el día que el Señor Jesucristo lo llamó a Su gloria.
Alguna vez dijo el doctor Othoniel "Tengan cuidado con los showman", pues sabía que esa actitud era la base de la falsa unidad que tanto se predica hoy. Es fácil impresionar a la gente, preo impresionar a Dios es otra cosa. La mayoría de los que se reunen en diferentes asociaciones pastorales lo hacen para ungirse unos a otros y aplaudirse entre ellos, adulando tanto a ministros como a integrantes de otras congregaciones. Son sólo predicadores de plataforma.
Cuando leemos en una tarjeta de presentación: Fulano de Tal, profeta a las naciones, y debajo de sus telefonos una nota: Se da cobertura, notamos el fuerte deseo de ser notorio, de obtener autoridad y poder. Acab era un ministro prostituto (1Ry 21.25), que tenía intimidad con cualquiera para así recibir unas cuantas lisonjas y títulos. Apóstol, profeta, evangelista, pastor o maestro NO son títulos, sino funciones. Hay quien tiene el título colgado en la pared sólo para vergüenza, y hay quien funciona bien sin nombramiento alguno.
Sucede como el hijo de familia que regresa de la escuela secundaria con ciertas manías extrañas, entonces su papá le pregunta "Y ahora con quién te estás juntando?". O como la niña de segundo grado, de la misma secundaria; tiene novio en primero y un pretendiente de tercero, también la vienen a visitar unos amigos de la preparatoria, además de tener novio en su vecindad y otro en la iglesia. Las congregaciones no están llamadas a ser adolescentes que coqueteen con todo el mundo, no, sino que están llamadas a ser maduras y a desposarse con un sólo esposo: Cristo Jesús.
Ojalá que me soportarais un poco de insensatez; y en verdad me sopostais. Porque celoso estoy de vosotros con celo de Dios; pues os desposé a un esposo para presentaros como virgen pura a Cristo. 2 Cor 11.1-2
La doctrina del apóstol Othoniel Ríos Paredes puede ser predicada durante las siguientes décadas, pero siempre hablará más un buen testimonio. Si una doctrina no puede cambiar a nadie, no sirve de nada. El hermano Otho siempre dio ejemplo junto con la palabra que predicó. Si exhortaba acerca del ecumenismo o la falsa unidad, también lo vivía. Fue muy duramente criticado por su ostracismo, sin embargo se mantuvo firme, con un crecimiento pujante y un avivamiento continuo en su iglesia hasta el día que el Señor Jesucristo lo llamó a Su gloria.
Alguna vez dijo el doctor Othoniel "Tengan cuidado con los showman", pues sabía que esa actitud era la base de la falsa unidad que tanto se predica hoy. Es fácil impresionar a la gente, preo impresionar a Dios es otra cosa. La mayoría de los que se reunen en diferentes asociaciones pastorales lo hacen para ungirse unos a otros y aplaudirse entre ellos, adulando tanto a ministros como a integrantes de otras congregaciones. Son sólo predicadores de plataforma.
Cuando leemos en una tarjeta de presentación: Fulano de Tal, profeta a las naciones, y debajo de sus telefonos una nota: Se da cobertura, notamos el fuerte deseo de ser notorio, de obtener autoridad y poder. Acab era un ministro prostituto (1Ry 21.25), que tenía intimidad con cualquiera para así recibir unas cuantas lisonjas y títulos. Apóstol, profeta, evangelista, pastor o maestro NO son títulos, sino funciones. Hay quien tiene el título colgado en la pared sólo para vergüenza, y hay quien funciona bien sin nombramiento alguno.
Sucede como el hijo de familia que regresa de la escuela secundaria con ciertas manías extrañas, entonces su papá le pregunta "Y ahora con quién te estás juntando?". O como la niña de segundo grado, de la misma secundaria; tiene novio en primero y un pretendiente de tercero, también la vienen a visitar unos amigos de la preparatoria, además de tener novio en su vecindad y otro en la iglesia. Las congregaciones no están llamadas a ser adolescentes que coqueteen con todo el mundo, no, sino que están llamadas a ser maduras y a desposarse con un sólo esposo: Cristo Jesús.
Ojalá que me soportarais un poco de insensatez; y en verdad me sopostais. Porque celoso estoy de vosotros con celo de Dios; pues os desposé a un esposo para presentaros como virgen pura a Cristo. 2 Cor 11.1-2
martes, 29 de junio de 2010
LUTERO Y LA SANTA CENA (PARTE I)
¿Cómo recuerdas a Martín Lutero? ¿Qué significa para ti? Para los católicos romanos fue un hereje y un traidor, pero para la gran mayoría de los evengélicos representa la reforma y regreso de la iglesia a los principios más fundamentales del evangelio. Ningún evangélico jamás ha dicho que Lutero fuera un hereje o un ignorante de la Escrituras, por su sufrido valor a favor de la verdad y su profundo conocimiento de la Biblia (la cual tradujo al alemán), le ha ganado el respeto de todo el cristianismo.
No obstante Martín Lutero no alcanzó a restaurar todas las verdades bíblicas. La iglesia estatal, el bautismo de infantes, el sacerdocio de todos los creyentes e incluso la mariología, fueron temas en los que Lutero no quiso profundizar más. Pero es el tema de la mesa del Señor el que necesitamos abordar ahora y en el que creemos que Lutero sí profundizó. Al día de hoy no muchos concuerdan con él. Si la Biblia habla del velo, no me importa que el clero romano también. Si la Escritura enseña sobre el milenio, no me importa que los Testigos de Jehová también. Lo que nos importa es lo que dice la Palabra de Dios.
La palabra cena viene del griego koine, que significa común, por ser la única comida del día que se tomaba en familia por la media tarde. Es una de las dos ordenanzas, junto con el bautismo, que Jesús instituyó para que la iglesia siguiera practicando y recordar y proclamar su muerte (1 Cor 11.24.25).
La última cena de Cristo fue en realidad la primera, y se celebró durante una fiesta que era la pascua. En los ejemplos que nos deja la iglesia primitiva se confunde la ceremonia de participar del pan y el vino con los ágapes que celebraban, que eran festividades donde todos los creyentes compartían sus alimentos. Dados los abusos cometidos en la iglesia de Corintio (1 Cor 11.17-20), pronto se fue dejando de lado la comida del ágape, y se fue reduciendo a la comunión del pan y el vino.
Cuando el Señor partió el pan (gr. artos), éste era un pan común y no sin leudar (gr. ázumos). Incluyó vino y no zumo de uva (Mt 26.26). Es así como debemos celebrar la mesa del Señor, conforme a lo que está escrito. Pero hay algo más ¿cómo ignorar lo que dice la Escritura "esto es mi cuerpo" y "esto es mi sangre" en Mateo? Lutero después de convertirse, nunca creyó en la transubstanciación, esa mentira del clero romano, sin embargo creía, como nosotros, que al realizarse la comunión tenía lugar una acción interna y divina por medio de este punto de contacto.
(Continua...)
No obstante Martín Lutero no alcanzó a restaurar todas las verdades bíblicas. La iglesia estatal, el bautismo de infantes, el sacerdocio de todos los creyentes e incluso la mariología, fueron temas en los que Lutero no quiso profundizar más. Pero es el tema de la mesa del Señor el que necesitamos abordar ahora y en el que creemos que Lutero sí profundizó. Al día de hoy no muchos concuerdan con él. Si la Biblia habla del velo, no me importa que el clero romano también. Si la Escritura enseña sobre el milenio, no me importa que los Testigos de Jehová también. Lo que nos importa es lo que dice la Palabra de Dios.
La palabra cena viene del griego koine, que significa común, por ser la única comida del día que se tomaba en familia por la media tarde. Es una de las dos ordenanzas, junto con el bautismo, que Jesús instituyó para que la iglesia siguiera practicando y recordar y proclamar su muerte (1 Cor 11.24.25).
La última cena de Cristo fue en realidad la primera, y se celebró durante una fiesta que era la pascua. En los ejemplos que nos deja la iglesia primitiva se confunde la ceremonia de participar del pan y el vino con los ágapes que celebraban, que eran festividades donde todos los creyentes compartían sus alimentos. Dados los abusos cometidos en la iglesia de Corintio (1 Cor 11.17-20), pronto se fue dejando de lado la comida del ágape, y se fue reduciendo a la comunión del pan y el vino.
Cuando el Señor partió el pan (gr. artos), éste era un pan común y no sin leudar (gr. ázumos). Incluyó vino y no zumo de uva (Mt 26.26). Es así como debemos celebrar la mesa del Señor, conforme a lo que está escrito. Pero hay algo más ¿cómo ignorar lo que dice la Escritura "esto es mi cuerpo" y "esto es mi sangre" en Mateo? Lutero después de convertirse, nunca creyó en la transubstanciación, esa mentira del clero romano, sin embargo creía, como nosotros, que al realizarse la comunión tenía lugar una acción interna y divina por medio de este punto de contacto.
(Continua...)
martes, 22 de junio de 2010
DOCTRINA DEL APÓSTOL OTHONIEL RIOS PAREDES (Parte I)
En su famoso mensaje, "Yo vi el Apocalipsis", el hermano Otho afirmaba que los dos últimos y más grandes enemigos de la iglesia serían el legalismo y el ecumenismo, una advertencia que Dios le regalaba, más que a todas las iglesias, a la que el mismo apóstol Ríos cubría.
¿Quién guarda fielmente la doctrina del apóstol Otho? Es una pregunta que muchos se hacen el día de hoy, y creo que es muy dificil contestarla en su totalidad. Lo más sencillo para todos es analizar lo más importante de tal doctrina, precisamente las advertencias dejadas. Hay muchas de éstas, comentemos ahora al legalismo.
Legalismo es fariseismo, esclavitud ante tradiciones y doctrinas de hombres. "No tomes en tus manos, no pruebes, no toques" (Colosenses 2.21), es enseñar bonito y vivir feo; es ser doble cara, actor o "showman"; es fabricarse una imagen con música, conocimiento y títulos, pero sin obediencia; es saber sólo para obtener fama; es enarbolar una doctrina que no cambia y por tanto, que no sirve; es ser ministro grande en persona pequeña; es ser usado pero no ser salvo; es hablar de Cristo para poder robarse Su gloria; es tener como meta los lugares más importantes y los de honor; es consagrarse para un ministerio y no para el que le salvó; es dejar que nos llamen padre, líder o maestro; es recibir a los que se glorían y menospreciar a los que el Señor envía; es predicar Mateo 24 sin vivir el 23; es instruir acerca del fin del mundo sin profundizar en las bases de la gracia; es enseñar doctrinas que no cambian; es no enseñar que el único perfecto es Dios; es hablar mal de todos pero menos de uno; es blanquearnos por fuera sin reconocer que las tormentas nos despintan; es perdonar a los saules y matar a los davides; es usurpar la obra que le corresponde al Espíritu Santo; es tratar de limpiar a las personas de afuera hacia adentro; es juzgar por las apariencias; es pretender honrar a los justos del pasado rebelándonos a sus enseñanzas en el presente; es distraernos con el pecado de los demás; es alimentarnos con las faltas de otros para crecer nosotros; es presumir diciendo "yo nunca hubiera caído en eso"; es no reconocer que todos tenemos algo de Caín, Absalón y Judas; es no perdonar cuando decimos haber sido perdonados.
La mejor manera de honrar a la gracia es obedeciendo.
Othoniel Ríos Paredes
¿Quién guarda fielmente la doctrina del apóstol Otho? Es una pregunta que muchos se hacen el día de hoy, y creo que es muy dificil contestarla en su totalidad. Lo más sencillo para todos es analizar lo más importante de tal doctrina, precisamente las advertencias dejadas. Hay muchas de éstas, comentemos ahora al legalismo.
Legalismo es fariseismo, esclavitud ante tradiciones y doctrinas de hombres. "No tomes en tus manos, no pruebes, no toques" (Colosenses 2.21), es enseñar bonito y vivir feo; es ser doble cara, actor o "showman"; es fabricarse una imagen con música, conocimiento y títulos, pero sin obediencia; es saber sólo para obtener fama; es enarbolar una doctrina que no cambia y por tanto, que no sirve; es ser ministro grande en persona pequeña; es ser usado pero no ser salvo; es hablar de Cristo para poder robarse Su gloria; es tener como meta los lugares más importantes y los de honor; es consagrarse para un ministerio y no para el que le salvó; es dejar que nos llamen padre, líder o maestro; es recibir a los que se glorían y menospreciar a los que el Señor envía; es predicar Mateo 24 sin vivir el 23; es instruir acerca del fin del mundo sin profundizar en las bases de la gracia; es enseñar doctrinas que no cambian; es no enseñar que el único perfecto es Dios; es hablar mal de todos pero menos de uno; es blanquearnos por fuera sin reconocer que las tormentas nos despintan; es perdonar a los saules y matar a los davides; es usurpar la obra que le corresponde al Espíritu Santo; es tratar de limpiar a las personas de afuera hacia adentro; es juzgar por las apariencias; es pretender honrar a los justos del pasado rebelándonos a sus enseñanzas en el presente; es distraernos con el pecado de los demás; es alimentarnos con las faltas de otros para crecer nosotros; es presumir diciendo "yo nunca hubiera caído en eso"; es no reconocer que todos tenemos algo de Caín, Absalón y Judas; es no perdonar cuando decimos haber sido perdonados.
La mejor manera de honrar a la gracia es obedeciendo.
Othoniel Ríos Paredes
ELIEZER O JOSUÉ
No debemos impedir que entren a la iglesia hermanos de otras congregaciones, aunque de ninguna manera debemos hacer labor para traerlos.
La comparación la vemos entre el discipulado de Eliezer y el de Josué. Uno trabajó con una Rebeca madura quien ya conocía de Dios; el otro con niños que no tenían ninguna experiencia.
Si notamos, deben ser menos los que lleguen ya maduros a la iglesia, y deberían ser más los que nazcan y se desarrollen en nuestras congregaciones.
Rebeca era una sola, madura, diligente y comprometida a dar mucho más; pero los niños de Josué eran miles y miles, quienes crecieron en el desierto con el propósito ferreo de cruzar el Jordán para conquistar la tierra prometida.
Alguna vez escuché de un hermano pastor con una iglesia enorme, que afirmaba que el 90% de sus congregantes habían nacido allí con él, y únicamente el 10% venían de otros lugares. ¿No será que por comodidad y pereza estamos congregando sólo al diez porciento de la congregación que nos toca dirigir y el noventa está allá afuera esperando que los evangelicemos?
No vayamos pues por las Rebecas y dejemos que sea el Espíritu Santo quien las atraviese en nuestro camino. Pero lo que sí debemos hacer es ir por esos miles que están esperando nacer y desarrollarse en casa, gente que también estará dispuesta a creer a la palabra y realizar la voluntad de Dios cruzando el Jordán al tercer día, para tomar la tierra que Dios le ha prometido.
También entrarán en la tierra los niños que ustedes dijeron que serían botín de guerra. Y serán ellos los que gocen de la tierra que ustedes rechazaron. Números 14.31
La comparación la vemos entre el discipulado de Eliezer y el de Josué. Uno trabajó con una Rebeca madura quien ya conocía de Dios; el otro con niños que no tenían ninguna experiencia.
Si notamos, deben ser menos los que lleguen ya maduros a la iglesia, y deberían ser más los que nazcan y se desarrollen en nuestras congregaciones.
Rebeca era una sola, madura, diligente y comprometida a dar mucho más; pero los niños de Josué eran miles y miles, quienes crecieron en el desierto con el propósito ferreo de cruzar el Jordán para conquistar la tierra prometida.
Alguna vez escuché de un hermano pastor con una iglesia enorme, que afirmaba que el 90% de sus congregantes habían nacido allí con él, y únicamente el 10% venían de otros lugares. ¿No será que por comodidad y pereza estamos congregando sólo al diez porciento de la congregación que nos toca dirigir y el noventa está allá afuera esperando que los evangelicemos?
No vayamos pues por las Rebecas y dejemos que sea el Espíritu Santo quien las atraviese en nuestro camino. Pero lo que sí debemos hacer es ir por esos miles que están esperando nacer y desarrollarse en casa, gente que también estará dispuesta a creer a la palabra y realizar la voluntad de Dios cruzando el Jordán al tercer día, para tomar la tierra que Dios le ha prometido.
También entrarán en la tierra los niños que ustedes dijeron que serían botín de guerra. Y serán ellos los que gocen de la tierra que ustedes rechazaron. Números 14.31
lunes, 7 de junio de 2010
ENTRENADOS
Ellos le respondieron a Josué: Nosotros obedeceremos todo lo que nos has mandado, e iremos a donde quiera que nos envíes. Te obedeceremos en todo tal como lo hicimos con Moisés. Lo único que pedimos es que el Señor esté contigo como estuvo con Moisés. Josué 1.16-17
Si observas con cuidado te darás cuenta que crecer a la sombra de alguien tiene sus privilegios.
Eliezer, Josué e incluso los mismos apóstoles disfrutaron de cosas que sus entrenadores no pudieron ni siquiera ver.
Eliezer trabajó con la esposa de su Señor, Abraham no. Josué guió un pueblo que habría de cruzar el rió Jordan hacia la tierra prometida, Moisés no. Los apóstoles del Señor Jesucristo vieron la edificación de Su Iglesia, el Salvador no.
Cuando Moisés se despedía dijo: ¡Si fueron rebeldes contra el Señor mientras viví con ustedes, ¡Cuánto más lo serán después de mi muerte! (Dt 31.27), sin embargo no, no fueron rebeldes, pues fueron más obedientes que las personas con las que trabajó Moisés. Ni siquiera Moisés conocía el alcance que tenía el entrenamiento.
Moisés se amargó con el pueblo poque estaba acostumbrado a ver la perfecta santidad de Dios, que era su entrenador, y cuando volteaba a ver al pueblo se llenaba de frustración. Josué no se amargó, pues estaba acostumbrado a ver los errores de Moisés, su señor.
Nadie quiere trabajar con gente cananea, que en realidad no es de la familia de Abraham, mucho menos con personas que nos vayan a amargar y que además nos vayan a estorbar para no conocer la tierra prometida, pero si nos dejamos entrenar trabajaremos con la esposa de Cristo, con los que han de cruzar al tercer día hacía el Canaán celestial.
Si observas con cuidado te darás cuenta que crecer a la sombra de alguien tiene sus privilegios.
Eliezer, Josué e incluso los mismos apóstoles disfrutaron de cosas que sus entrenadores no pudieron ni siquiera ver.
Eliezer trabajó con la esposa de su Señor, Abraham no. Josué guió un pueblo que habría de cruzar el rió Jordan hacia la tierra prometida, Moisés no. Los apóstoles del Señor Jesucristo vieron la edificación de Su Iglesia, el Salvador no.
Cuando Moisés se despedía dijo: ¡Si fueron rebeldes contra el Señor mientras viví con ustedes, ¡Cuánto más lo serán después de mi muerte! (Dt 31.27), sin embargo no, no fueron rebeldes, pues fueron más obedientes que las personas con las que trabajó Moisés. Ni siquiera Moisés conocía el alcance que tenía el entrenamiento.
Moisés se amargó con el pueblo poque estaba acostumbrado a ver la perfecta santidad de Dios, que era su entrenador, y cuando volteaba a ver al pueblo se llenaba de frustración. Josué no se amargó, pues estaba acostumbrado a ver los errores de Moisés, su señor.
Nadie quiere trabajar con gente cananea, que en realidad no es de la familia de Abraham, mucho menos con personas que nos vayan a amargar y que además nos vayan a estorbar para no conocer la tierra prometida, pero si nos dejamos entrenar trabajaremos con la esposa de Cristo, con los que han de cruzar al tercer día hacía el Canaán celestial.
sábado, 15 de mayo de 2010
Amistad Artificial
Si no merecemos la herencia, si no nos la hemos ganado, no importa. Con un poco de astucia e insistencia la podemos obtener. Eso es lo que nos enseña el hijo pródigo en Lucas 15.
Gozo artificial, paz fabricada, amistades ilusorias fueron creadas por la astucia de un hijo que estaba cansado de la rigidez de su padre.
¿Dónde buscamos nosotros esa amistad, esa paz? Cualquier cosa se puede sustituir. Un amigo, una fiesta, un lugar, un hijo, bueno, hasta un conyuge (si eres viudo), pero un padre jamás se podra sustituir por otro.
¿Pero se debe ir por el pródigo? No, no, no. Es necesario que llegue solo.
¿Y cuando regresará? No cuando tenga hambre, sino cuando se de cuenta que en la casa de su padre los criados comen mejor que él.
Gozo artificial, paz fabricada, amistades ilusorias fueron creadas por la astucia de un hijo que estaba cansado de la rigidez de su padre.
¿Dónde buscamos nosotros esa amistad, esa paz? Cualquier cosa se puede sustituir. Un amigo, una fiesta, un lugar, un hijo, bueno, hasta un conyuge (si eres viudo), pero un padre jamás se podra sustituir por otro.
¿Pero se debe ir por el pródigo? No, no, no. Es necesario que llegue solo.
¿Y cuando regresará? No cuando tenga hambre, sino cuando se de cuenta que en la casa de su padre los criados comen mejor que él.
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